Como las plantas,
prestémonos la tierra.
Hoy que estos campos
se visten del pálido verde
de las hierbas veraniegas,
en algún lugar oculto
yacen pacientes
semillas de jaramago,
esperando su turno,
para volver a cubrir
de verde vivo
y cálido amarillo, allá por mayo,
la esperanza del pastor,
el divagar del poeta,
y el pesebre del establo.
Casi es pura cuestión de fe
saber hoy de su presencia.
A golpe de ciclos
cambia la tierra su vestimenta,
año tras año, siglo a siglo.
Y en un volar de estaciones
se nos va yendo la vida, lenta.
Todos seremos un día poco
más que un vago sueño.
Todo lo que a la vista
se nos antoja inmenso,
ocupará en un mañana, si acaso,
la levedad de un suspiro
entre el aire oceánico.
Yo mientras tanto,
como la oculta semilla del jaramago,
sueño con mayo, con flamantes amarillos, verdes vivos y resurrectos campos.
Alto será mi sueño.
Tal vez más que lo esperado.
sábado, 5 de septiembre de 2020
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