jueves, 13 de octubre de 2022

 Tengo tímidos proyectos contigo. 

Cuando te los comente quizás no valgan nada. 

No tendré más proyecto para entonces que detener el tiempo, sostener esa música aérea en la órbita de Venus -hacia donde tus ojos se inclinan,

tronchar remos, bajar velas, lanzar ancla entre tus brazos fiordos regados de mar y de luz constelada. Y adentrado en tu tierra rogar al dios del viento espléndida cosecha.


Porque 

campo de trigo, sol, la propia lluvia eres.


Que todo lo demás será pírrica inventiva.


Tal fenicio me siento en costa extraña.

Mas tú me ofreces calma de hogar y de muralla.


En ti se me desnuda la verdad. 


Adiós lastre del tener que pensarte ahogado entre las reglas del silencio.


Aunque así bien está todo:

embrionario, en estado quiescente de crisálida. 

                           

Y a más tardar mejor. 

                           

Que lo malo es pasar. 

Que no te me conviertas otra vez en recuerdo. 


El volver a tenerte sabiendo que te irás

igual que mayo.

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