Atrás truenos, tempestades,
pedestales de la euforia.
Que mi ola más gigante
apenas pase de onda.
En esa quietud sonora
proclamaré mi misterio.
Abisal y laberíntico.
Negro como el pozo negro.
Denso, hondo, escueto, frío.
Acariciando el silencio.
Terminó la cosecha. Dentro de la endeble caja de láminas de madera, vacía ya de verduras, duermen, abrazadas, mis dos gatitas. El patio es ...
No hay comentarios:
Publicar un comentario