Te me vas.
Te me estás yendo
rebosante de luz a tus espaldas,
cargada de tardes claras,
como un verano lento.
Llueve.
Sobre las sementeras del campo
va cayendo un agua inútil. Y en el reloj
sus agujas semejan
dientes de sable.
Terminó la cosecha. Dentro de la endeble caja de láminas de madera, vacía ya de verduras, duermen, abrazadas, mis dos gatitas. El patio es ...
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