No todas las distancias son hijas del espacio,
ni todos los cronómetros alumnos del reloj.
En mis labios persisten centenas de kilómetros
de cielos y embeleso, de vuelos de este hoy que es ayer y es mañana,
con su gusto a tibieza, dulzura y cercanía.
Lo amargo es olvidar, lo frío y lo lejano,
lo acabado. Imposibles nociones,
vocablos torpes
desde el punto de vista del tacto de mis labios y su férrea memoria.
Nada muere en verdad en el otoño, ni cierto si algo nace en primavera.
En mis labios se tercia a cada instante
el enorme milagro del ser y del estar
entre lo eterno
si reparo en pensar aquellos besos.
Aquellos besos tuyos.
domingo, 31 de agosto de 2025
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No todas las distancias son hijas del espacio, ni todos los cronómetros alumnos del reloj. En mis labios persisten centenas de kilómetros ...
-
Refiriéndose a la muerte, dice el verso del medievo: "a todos los igualas al más bajo nivel" (nótese el alejandrino, idéntico a l...
-
Cuando la vida se inclinaba lentamente hacia el sueño; cuando las plantas y animales comenzaban a vivir su diario intervalo de leve in...
-
Poeta de cartera. Y no por lo económico, sino por el tamaño. En un bolsillo cabe, en una billetera -por haberlo doblado en tantas parte...
No hay comentarios:
Publicar un comentario