viernes, 15 de mayo de 2020

Aislado entre su aroma y su belleza,
pregunto si el jazmín llora a escondidas.
Si da fruto el olvido en Hiroshima
como lo hacen las vides
en las cuajadas lavas tinerfeñas.
Me pregunto si el mundo entero sabe
que hay vida entre las piedras de Atacama.
Si precisa consejo el que llora sin ojos,
sobrevive sin agua, olvida lo más grave;
el terreno arrasado por las llamas
y a su vez es por ellas abonado.

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