Bajo la tierra dura, tenaz es la semilla.
Es tan fuerte tu oro, tan de oro tus alas.
No existe el cielo, no, pero le estoy tocando,
y no hallo nada. Nada. ¿Qué será lo que toco?
Contigo estoy muy alto. Pero es todo fugaz.
La tierra gira abajo, distante y solitaria.
Cuerpo leve, flotante, en un valle de sombras.
Qué será lo que toco con pieles de vapor.
Abajo fluyen ríos como venas de sangre.
Aquí es cercano el canto de los astros sin nombre.
Hago pan con el polvo de estrellas y cometas.
A pan sabe la noche sostenido en tus alas.
Qué será lo que toco ¿caballos en la niebla?
Cabellos galopantes, hebras de luz de sol,
tentáculos o zarpas me elevan y me arrastran.
Hemos llegado al núcleo, y más allá la nada.
Todo es redondo y alto. No hay grietas ni ventanas.
Un grito luminoso resplandece callado.
No existe el tiempo, no, pero le estoy tocando,
y no hallo nada. Nada. ¿Qué será lo que toco?
Sobre campos maduros, de espigas como plumas,
desfallece el instante exprimido de magia.
Es tan fuerte tu oro. Tan oro son tus alas.
sábado, 5 de octubre de 2019
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