Allá por las últimas alturas respirables le dijo el zángano último a la abejita reina:
-Frótate una de tus últimas patitas por entre la última de tus entrepatas, que yo me voy. ¡Y ahí te quedas, asesina!
Terminó la cosecha. Dentro de la endeble caja de láminas de madera, vacía ya de verduras, duermen, abrazadas, mis dos gatitas. El patio es ...
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