Pasas,
fugaz como estrella fugaz.
Y tras de ti
tu voz de bálsamo,
tu aroma a confitura,
las ciruelas de tus manos,
suaves, dulces, abrigadoras
como jarapas.
Pasas,
y tras de ti
mis zánganos recuerdos
te iban cortejando,
aunque no te percataras
y creyeras que ibas sola,
igual que abeja reina distraída
en sus quehaceres
entre el cielo y la flora
que habita por las rotondas.
jueves, 6 de febrero de 2020
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