Quiero escapar de los caracoles de oro que no dejan baba
y tenderme fakir en el puercoespín de tu rastro.
Alistarme al comando de amapolas bajo tierra
donde en cónclave furtivo traman su guerra roja contra los inviernos.
Quiero escapar del influjo de todos los planetas.
Oculta en mi fondo como la perla en la concha,
en tus párpados de horizonte el mundo se despierta.
Clara y honda, hablas con el idioma de los barrancos y de las palmeras.
Por mirarte una vez, tu imagen permanece en el agua de todas las fuentes.
Tienes el color de la primera flor,
porque eres el boceto con que ensayan las primaveras.
Sabes a sol y en tu huerta abunda la hierbabuena.
Conoces los secretos del jazmín, eres acogedora como una ermita
y en la panadería de tus pequeñas manos me regresas a la masa de los primeros días.
martes, 4 de febrero de 2020
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