Tu boca es la caverna donde guardas
cautivados océanos, como la caracola.
Allí nadó mi lengua, y conoció secretos.
Cierta fiebre manando de los fondos marinos,
la glucosa nutriente que levanta a las algas,
el nácar de las perlas como gotas de nata.
Desde entonces mi boca sabe a sal unas veces,
otras es oleaje, otras es playa en calma.
Pero mi boca calla, se contorsiona y calla.
Carcelera de océanos, nadadora de besos,
pescadora de secretos marítimos,
se retuerce y se calla. Como la caracola.
jueves, 30 de abril de 2020
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