Mi mundo es de silencio.
Soy hermano del brote del rosal,
del río primitivo y de la sombra.
Cada mañana me despiertan pájaros.
Y el sueño cada noche es una ofrenda
que me obsequia la luna.
Y así voy,
consumiendo mi tiempo lentamente.
De simiente en la tierra
a ser espiga un día es mi deseo.
Pero no extrañaré una tarde cálida
de julio la guadaña.
Y al rulo del molino me rendiré seguro.
No desdeño episodio del libro de mi vida,
pues todo forma parte de un conjunto.
Qué ilusión ser harina yo en la artesa
entre agua y aceite, sales y levaduras.
Ensancharme, crecer, dorarme al horno.
Alcanzarme la gloria que soñando pretendo
ser pan entre tu boca masticado,
morir entre tus dientes,
ahogarme en tu saliva como cristiano mártir
en el circo romano,
y acabarme en tu estómago
como simple alimento,
y terminar allí, de puro enamorado,
en tu cueva de luz desprendida del sol.
martes, 28 de abril de 2020
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