jueves, 18 de febrero de 2021

 Cuando miro los árboles del parque

no me bastan los ojos simplemente:

sobre mi corazón debo dar golpes,

son golpes armoniosos, musicales,

conectarme a la esencia que me dictan los árboles

más allá de su imagen.

La que flota invisible entre en sus ramas

como pulso en la sangre, como grito en el aire.

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